Psicólogo para adolescentes en Las Rozas
Terapia para adolescentes y familias ante dificultades emocionales
La adolescencia es una etapa de cambios profundos. En ocasiones aparecen ansiedad, inseguridad, conflictos familiares, aislamiento o emociones difíciles de manejar, que pueden afectar al bienestar del adolescente y también a quienes le rodean.
Como psicólogo para adolescentes en Las Rozas, ofrezco un espacio terapéutico seguro en el que comprender qué está ocurriendo, poner palabras al malestar y desarrollar formas más saludables de afrontarlo. El trabajo se adapta a las necesidades de cada adolescente e incluye a la familia cuando resulta necesario.
La consulta puede realizarse de manera presencial en Las Rozas o mediante terapia online. Trabajo especialmente con dificultades de regulación emocional, autoestima, impulsividad, relaciones personales y problemas relacionados con la alimentación y la imagen corporal. Puedes conocer más sobre mi manera de trabajar.
Miguel Aroca Salom
Psicólogo General Sanitario · Colegiado M-37776
Consulta presencial en Las Rozas y terapia online
¿Cuándo acudir a un psicólogo para adolescentes en Las Rozas?
Los cambios emocionales y los conflictos forman parte de la adolescencia. Sin embargo, conviene valorar la ayuda profesional cuando las dificultades persisten, generan sufrimiento o empiezan a afectar a los estudios, las relaciones o la convivencia familiar. Algunas señales frecuentes son:
Inseguridad, baja autoestima o autoexigencia
Comparaciones constantes, sensación de no ser suficiente o preocupación excesiva por cumplir las expectativas propias y ajenas.
Conflictos familiares frecuentes
Discusiones que se repiten, dificultades para comunicarse o un distanciamiento creciente entre el adolescente y su familia.
Impulsividad y dificultades para regular las emociones
Reacciones intensas, estallidos de enfado o problemas para manejar la frustración, la ansiedad y otras emociones difíciles.
Bloqueo académico o pérdida de interés
Descenso del rendimiento, desmotivación, absentismo o abandono de actividades que antes resultaban gratificantes.
Aislamiento o dificultades en las relaciones sociales
Sensación de no encajar, conflictos con amigos, abandono de los espacios sociales habituales o refugio continuado en videojuegos, redes sociales y otras pantallas.
Cambios importantes en el estado de ánimo
Ansiedad, irritabilidad, tristeza o apatía que se mantienen durante semanas y empiezan a interferir en la vida cotidiana.
Preocupación por la alimentación o la imagen corporal
Cambios en los hábitos alimentarios, miedo a ganar peso, rechazo del propio cuerpo o preocupación excesiva por la apariencia.
Autolesiones o verbalizaciones relacionadas con hacerse daño
Estas conductas requieren una valoración profesional temprana para comprender el sufrimiento que existe detrás y ofrecer el apoyo necesario.
Las familias y los educadores pueden consultar también esta guía oficial de la Comunidad de Madrid sobre prevención y actuación ante señales de riesgo en adolescentes.
Cómo trabajo con adolescentes
Comprender qué está ocurriendo 🧠
Explorar qué situaciones activan el malestar, cómo se manifiesta y qué patrones emocionales o relacionales pueden estar manteniéndolo.
Regular las emociones con mayor estabilidad 🌊
Aprender a reconocer y expresar las emociones, manejar la ansiedad y la frustración y reducir las respuestas impulsivas o desbordadas.
Acompañar al adolescente y a su familia 🤝
Ofrecer al adolescente un espacio terapéutico propio e incorporar el trabajo con la familia cuando sea necesario para favorecer cambios más estables.
👉 Si quieres conocer mi formación, experiencia profesional y especialización en adolescentes, puedes visitar la página Sobre mí.
¿Cómo es la primera sesión?
Antes de comenzar, realizamos un contacto telefónico para que puedas contarme qué está ocurriendo y resolver las primeras dudas. A partir de esa conversación, valoramos cuál es la mejor manera de organizar el primer encuentro.
1. Primer contacto
Puedes escribirme o llamarme para explicarme brevemente el motivo de consulta. Después acordamos una llamada para conocer un poco mejor la situación y valorar las necesidades del adolescente y de la familia.
2. Organizamos el primer encuentro
En muchos casos, el adolescente acude acompañado por sus padres o cuidadores. No obstante, la forma de realizar la primera sesión se adapta a cada situación y puede incluir momentos conjuntos y espacios diferenciados cuando resulta conveniente.
3. Valoración y primeros objetivos
La primera sesión dura 60 minutos. Este encuentro permite comprender con mayor profundidad qué está ocurriendo, conocer las expectativas de la familia y del adolescente y plantear los primeros objetivos del proceso terapéutico.
Si acordamos continuar, las siguientes sesiones tienen una duración de 50 minutos.
Preguntas frecuentes sobre la terapia para adolescentes
¿Qué ocurre si mi hijo o hija no quiere ir al psicólogo?
Es frecuente que al principio aparezca cierto rechazo. Empezaremos trabajando aquello que más le preocupe o que el propio adolescente quiera cambiar, para que pueda sentirse escuchado y encontrar una motivación propia. La terapia es un espacio para ayudarle a avanzar, sin obligarle a comenzar por aquello que todavía le resulte demasiado difícil abordar.
Si esta es una de vuestras principales preocupaciones, también puedes consultar esta guía sobre qué hacer cuando un adolescente no quiere ir a terapia.
¿Quién acude a la primera sesión?
Depende de las necesidades de cada caso. Habitualmente, el adolescente acude acompañado por sus padres o cuidadores, aunque la sesión puede incluir momentos conjuntos y espacios diferenciados. En el contacto telefónico previo valoraremos cuál es la mejor forma de organizar el primer encuentro.
¿Los padres participan en el proceso terapéutico?
La familia puede desempeñar un papel importante en el proceso. Su participación se adapta a la edad del adolescente, al motivo de consulta y a su evolución. Cuando resulta conveniente, realizamos sesiones con los padres o encuentros conjuntos para comprender mejor la situación y favorecer cambios más estables.
¿Trabajas con el uso problemático o la adicción a las pantallas?
Sí. Trabajo con adolescentes cuyo uso del móvil, las redes sociales, los videojuegos u otras pantallas empieza a interferir en el sueño, los estudios, las relaciones familiares o las actividades cotidianas.
No todo uso frecuente implica una adicción. En terapia valoramos qué función cumplen las pantallas, si existe dificultad para limitar su uso y qué necesidades emocionales o relacionales pueden estar relacionadas. Cuando resulta conveniente, el proceso incluye también orientación y trabajo con la familia.
¿Se respeta la confidencialidad del adolescente?
Sí. El adolescente necesita disponer de un espacio propio en el que pueda expresarse con seguridad. Al mismo tiempo, mantengo la coordinación necesaria con la familia, respetando su intimidad y explicando desde el comienzo cómo se compartirá la información. Si existe una situación de riesgo, se actúa para garantizar su protección.
¿Cuánto duran las sesiones y con qué frecuencia se realizan?
La primera sesión dura 60 minutos y las siguientes, aproximadamente 50 minutos. La frecuencia se acuerda en función de las necesidades, los objetivos y la evolución de cada adolescente.
¿La terapia puede realizarse presencialmente y online?
Sí. La consulta presencial se encuentra en Las Rozas y también es posible realizar terapia online. La modalidad se valora teniendo en cuenta la edad, las circunstancias y las necesidades del adolescente. Si tienes dudas sobre cuál puede ser la más adecuada, puedes contactar conmigo.
¿Tienes dudas sobre vuestro caso?
Cada adolescente y cada familia atraviesan una situación diferente. Puedes escribirme para contarme brevemente qué está ocurriendo y valorar juntos cómo orientar el primer encuentro.
