Cómo trabajo en terapia

Un proceso compartido para comprender lo que ocurre y avanzar de una manera adaptada a ti.

Una mirada más allá del diagnóstico

Un diagnóstico psicológico puede ayudar a ordenar y comprender determinadas dificultades, pero no explica por completo quién es una persona ni todo lo que está viviendo. Por eso, mi forma de trabajar busca comprender a la persona más allá del diagnóstico.

La terapia parte de conocer tu historia, tus relaciones, la manera en la que has aprendido a manejar el malestar y el contexto en el que aparecen las dificultades. Los síntomas no se abordan como algo aislado: tienen una historia y, en muchas ocasiones, han cumplido una función o han sido una forma de afrontar experiencias difíciles.

Antes de aplicar técnicas o plantear cambios, es importante comprender qué está ocurriendo y qué puede estar manteniendo el malestar. Esto permite construir un proceso terapéutico adaptado a cada persona, en lugar de aplicar automáticamente el mismo protocolo a situaciones que pueden parecer similares, pero que tienen significados diferentes.

Trabajar desde una mirada humana no significa renunciar al rigor clínico. La terapia busca aliviar el malestar, pero también ayudarte a reconocer patrones, desarrollar nuevos recursos y construir formas más seguras y flexibles de relacionarte contigo y con los demás.

Cómo comienza el proceso terapéutico

El proceso comienza con un primer contacto en el que puedes contarme brevemente qué está ocurriendo y plantear las dudas que tengas. No se trata todavía de realizar una evaluación completa, sino de conocer el motivo de consulta y valorar si puedo ayudarte.

Las primeras sesiones permiten comprender con mayor profundidad la situación, compartir una primera explicación de lo que puede estar ocurriendo y establecer unos objetivos de trabajo adaptados a ti.

📩 Contactar

El primer contacto puede realizarse por teléfono o WhatsApp. Puedes explicarme brevemente el motivo de consulta, resolver tus primeras dudas y valorar si prefieres realizar la terapia presencialmente en Las Rozas o en formato online.

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🧠 Comprender

La primera sesión tiene una duración aproximada de 60 minutos. Nos detendremos en el motivo de consulta, la situación actual, tu historia personal y el contexto en el que están apareciendo las dificultades.

En la terapia con adolescentes, antes de comenzar valoraremos quién debe acudir a esta primera sesión y cómo incorporar a la familia.

🗣️ Compartir una devolución

Durante las primeras sesiones realizaremos una evaluación inicial para comprender qué puede estar originando o manteniendo el malestar.

A partir de esta información compartiré contigo una devolución clara y comprensible. No se trata de imponerte una etiqueta, sino de construir juntos una explicación que dé sentido a lo que estás viviendo.

🎯 Definir objetivos

A partir de la comprensión inicial, acordaremos qué aspectos quieres trabajar y qué cambios pueden resultar importantes para ti.

Los objetivos se construyen de manera compartida y se revisan durante el proceso para adaptarlos a tu evolución, tus necesidades y el momento en el que te encuentres.

Un proceso que se construye contigo

Después de las primeras sesiones, el proceso terapéutico continúa con encuentros de aproximadamente 50 minutos. La frecuencia se acuerda en función de tus necesidades, los objetivos planteados y el momento en el que te encuentres.

Durante las sesiones nos detenemos tanto en las situaciones que están ocurriendo actualmente como en los patrones emocionales y relacionales que pueden estar influyendo en ellas. Comprender estos patrones permite reconocer qué se repite, qué función cumple y qué otras formas de responder pueden empezar a construirse.

El trabajo no se limita a comprender lo que sucede. También buscamos desarrollar recursos de regulación emocional y trasladar lo trabajado en consulta a cambios concretos en la vida cotidiana.

  • Revisar situaciones actuales que estén generando malestar o dificultad.
  • Comprender patrones emocionales y relacionales que tienden a repetirse.
  • Desarrollar nuevos recursos para manejar las emociones y afrontar situaciones complejas.
  • Explorar cambios concretos en la relación contigo y con los demás.
  • Revisar periódicamente los objetivos y adaptar el proceso a tu evolución.

La terapia no sigue un recorrido completamente lineal. Puede haber momentos de avance, periodos de mayor dificultad y aspectos que necesiten revisarse desde perspectivas diferentes. Esto no significa necesariamente que el proceso haya dejado de funcionar, sino que el cambio suele necesitar tiempo, comprensión y ajustes.

Los objetivos no permanecen cerrados desde el inicio: se revisan y se construyen contigo a medida que el proceso avanza y aparecen nuevas necesidades.

Cuando la terapia es con adolescentes

En la terapia psicológica con adolescentes es importante construir un espacio propio en el que puedan sentirse escuchados, expresar lo que les ocurre y hablar con libertad, sin sentir que cada conversación será trasladada automáticamente a los adultos.

🔒 Un espacio propio y confidencial

La confidencialidad permite que el adolescente pueda implicarse en el proceso y desarrollar una relación de confianza con el terapeuta. Desde el inicio se explican de forma clara sus límites, especialmente cuando existe una situación que puede afectar a su seguridad o bienestar.

No se trata de contar a los padres todo lo hablado en sesión. Cuando es necesario compartir alguna información, se valora qué resulta importante comunicar y, siempre que sea posible, se habla previamente con el adolescente sobre cómo hacerlo.

👨‍👩‍👧 La participación de la familia

La familia forma parte del contexto del adolescente y puede aportar información relevante para comprender lo que está ocurriendo. Los padres, madres o responsables legales también pueden necesitar orientación para saber cómo acompañarle, comunicarse con él o ella y responder ante determinadas dificultades.

La participación familiar se adapta a la edad, el motivo de consulta y las necesidades de cada caso. Puede incluir encuentros conjuntos, entrevistas con los padres o sesiones específicas de orientación a familias.

🌱 Favorecer su autonomía

El objetivo no es que el adolescente quede al margen de las decisiones sobre su propio proceso. Buscamos que pueda comprender lo que le ocurre, expresar qué necesita y participar progresivamente en las decisiones que afectan a su terapia.

La colaboración con la familia pretende favorecer su bienestar y su seguridad, pero también ayudarle a desarrollar una mayor autonomía y responsabilidad sobre su vida.

Trabajar también con el entorno

Algunas dificultades no pueden comprenderse únicamente a partir de lo que ocurre dentro de la consulta. La familia, el centro educativo y otros profesionales forman parte del contexto de la persona y, en determinadas situaciones, pueden aportar información o favorecer su evolución.

Esta coordinación no se realiza de forma automática. Se valora únicamente cuando puede aportar algo relevante al proceso y se lleva a cabo de manera consensuada, respetando la confidencialidad y compartiendo solo la información necesaria.

👨‍👩‍👧 Orientación y trabajo con la familia

El proceso puede incorporar sesiones de orientación a padres y familias para comprender mejor qué está ocurriendo, revisar la forma de responder ante determinadas dificultades y encontrar maneras de acompañar sin aumentar involuntariamente el malestar. La participación de la familia se adapta a la edad, la situación y los objetivos terapéuticos. En el trabajo con adultos también puede valorarse la participación puntual de una persona cercana cuando resulta beneficioso y la persona está de acuerdo.

🏫 Coordinación con el centro educativo

En la terapia con adolescentes puede resultar útil conocer cómo se desenvuelven en el instituto o el colegio, especialmente cuando aparecen dificultades académicas, sociales, emocionales o de adaptación.

Cuando puede aportar valor, puedo coordinarme con el orientador, tutor u otros profesionales del centro educativo para compartir orientaciones y facilitar que el entorno comprenda mejor qué necesita el adolescente.

Esta coordinación se realiza con conocimiento del adolescente y con el consentimiento de sus responsables legales cuando corresponde. No implica trasladar al centro el contenido de las sesiones, sino compartir únicamente aquella información que resulte necesaria para favorecer su bienestar y sus objetivos.

🤝 Coordinación con otros profesionales

Cuando la situación lo requiere, también puedo coordinarme con profesionales de psiquiatría, medicina, nutrición u otras especialidades implicadas en el proceso.

Esta colaboración puede ser especialmente importante en el tratamiento de los trastornos de la conducta alimentaria o en situaciones que necesitan un abordaje multidisciplinar.

La comunicación entre profesionales se realiza de forma consensuada y respetando la confidencialidad, con el objetivo de mantener una intervención coherente y evitar que cada parte del proceso funcione de manera aislada.

Un espacio basado en la confianza

La terapia es un espacio confidencial en el que puedes hablar con libertad sobre aquello que te preocupa. Desde el comienzo explicaré cómo se protege la información compartida y cuáles son los límites de la confidencialidad, especialmente cuando trabajamos con menores de edad o existen situaciones que afectan a la seguridad de la persona.

El proceso se desarrolla desde el respeto, la colaboración y la transparencia. Podrás plantear tus dudas, expresar si algo no te resulta útil y participar en las decisiones sobre los objetivos y la evolución de la terapia.

Si estás pensando en empezar terapia

No necesitas tener completamente claro qué te ocurre ni saber cómo explicarlo. En un primer contacto puedes contarme brevemente qué está pasando, plantear tus dudas y valorar si puedo ayudarte.

La terapia puede realizarse de forma presencial en Las Rozas o en modalidad online, según tus necesidades y circunstancias.

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