Obsession: idealización, rechazo y obsesión desde la psicología

Pareja al atardecer como representación de la idealización y el rechazo en las relaciones

Obsession presenta una historia en la que el deseo de ser correspondido lleva a su protagonista mucho más lejos de lo que probablemente imaginaba. Más allá del terror y de los elementos sobrenaturales de la película, hay algo reconocible en su punto de partida: querer gustar a alguien, imaginar una relación que todavía no existe y enfrentarse a la posibilidad de no ser correspondido.

La película de Curry Barker lleva estas experiencias al extremo. Sin embargo, precisamente esa exageración permite utilizar Obsession para reflexionar sobre algunos procesos psicológicos mucho más cotidianos: la idealización, el miedo al rechazo, la necesidad de sentirnos elegidos y la dificultad para aceptar que el deseo del otro no depende de nosotros.

Este artículo no pretende realizar un diagnóstico psicológico de sus personajes. Una película no proporciona la información necesaria para hacerlo y reducir el comportamiento de una persona a una etiqueta puede hacernos perder una parte importante de su historia. La propuesta es diferente: utilizar la ficción como punto de partida para comprender algunos aspectos de nuestra manera de vincularnos.

Cuando nos enamoramos también imaginamos

Al comienzo de una relación —o incluso antes de que exista— no conocemos completamente a la otra persona.

Conocemos algunas partes de ella y, de manera inevitable, rellenamos los espacios que todavía desconocemos. Podemos imaginar cómo sería estar juntos, interpretar determinados gestos como señales de interés o construir mentalmente una versión de la relación que nos gustaría tener.

En cierta medida, idealizar forma parte del enamoramiento. El problema puede aparecer cuando empezamos a relacionarnos más con la persona que hemos construido en nuestra cabeza que con quien tenemos realmente delante.

Entonces podemos dejar de preguntarnos:

¿Qué quiere esta persona?

y empezar a preguntarnos:

¿Qué tengo que hacer para que quiera lo mismo que yo?

La diferencia parece pequeña, pero psicológicamente es importante.

En cualquier relación existen dos deseos independientes. Podemos querer profundamente a alguien y, aun así, esa persona puede no querer construir una relación con nosotros.

¿Por qué nos afecta tanto el rechazo?

Una de las cuestiones más interesantes que plantea Obsession es qué sucede cuando aquello que habíamos imaginado deja de ser posible.

El rechazo puede resultar especialmente doloroso porque muchas veces no perdemos únicamente a una persona.

También podemos perder la historia que habíamos empezado a imaginar con ella: planes que nunca llegaron a suceder, conversaciones imaginadas, expectativas o incluso una determinada versión de nosotros mismos dentro de esa relación.

La investigación psicológica ha mostrado que la experiencia de rechazo y exclusión social puede afectar a necesidades tan importantes como la pertenencia, la autoestima o la sensación de control. La American Psychological Association explica cómo el rechazo social puede producir un dolor psicológico especialmente intenso.

Por eso, después de un rechazo pueden aparecer preguntas que van mucho más allá de esa persona:

  • ¿Qué me falta?
  • ¿Por qué no me ha elegido?
  • ¿Qué tiene otra persona que yo no tengo?
  • ¿Significa esto que no soy suficiente?

En ese momento, algo que inicialmente pertenece a una relación puede empezar a convertirse en una valoración global sobre nosotros mismos.

Que alguien no quiera estar conmigo no significa necesariamente que haya algo defectuoso en mí. El deseo de otra persona no funciona como una evaluación objetiva de nuestro valor.

De querer ser elegido a necesitar ser elegido

Aquí aparece uno de los aspectos psicológicamente más interesantes de Obsession.

No es exactamente lo mismo pensar:

“Me gustaría que esta persona estuviera conmigo”.

que sentir:

“Necesito que esta persona esté conmigo para poder sentirme bien”.

Cuando una parte importante de nuestra autoestima empieza a depender de ser elegidos, el rechazo puede resultar mucho más difícil de tolerar.

Ya no estamos intentando únicamente construir una relación. Podemos estar intentando reparar algo de nosotros mismos a través de ella.

Ser correspondidos puede convertirse entonces en una confirmación:

Soy suficiente. Soy deseable. Soy importante.

Mientras que el rechazo puede sentirse como la confirmación de todo lo contrario.

Esto puede ayudarnos a comprender por qué algunas personas permanecen durante mucho tiempo intentando conseguir la atención de alguien que no muestra el mismo interés.

No siempre estamos persiguiendo únicamente a esa persona. A veces también estamos persiguiendo lo que creemos que conseguirla demostraría sobre nosotros mismos.

Idealización, apego y miedo a perder al otro

Nuestra manera de vivir las relaciones no empieza necesariamente en nuestra primera relación de pareja.

A lo largo de nuestra historia vamos aprendiendo qué podemos esperar de los demás, cómo pedir ayuda, qué ocurre cuando necesitamos a alguien y cómo reaccionamos ante la posibilidad de perder un vínculo importante.

La teoría del apego estudia precisamente cómo construimos vínculos emocionales y cómo determinadas formas de relacionarnos pueden continuar influyendo en nuestras relaciones posteriores. La American Psychological Association define el apego como un vínculo emocional relacionado con la búsqueda de seguridad.

Esto no significa que nuestro pasado determine inevitablemente nuestras relaciones futuras ni que exista una explicación única para los celos, la dependencia o el miedo al abandono.

Significa que puede ser interesante preguntarnos:

  • ¿Qué ocurre conmigo cuando alguien importante se distancia?
  • ¿Cuánta seguridad necesito recibir constantemente del otro?
  • ¿Qué interpreto cuando alguien tarda en responder?
  • ¿Qué significa para mí que alguien deje de elegirme?

Comprender estas respuestas puede ayudarnos a conocer mejor nuestra forma de relacionarnos.

Cuando la idealización dificulta ver al otro

Idealizar también puede tener otra consecuencia: dejar de ver completamente a la otra persona como alguien separado de nosotros.

En una relación saludable, el otro puede sorprendernos, cambiar de opinión, necesitar espacio o incluso decidir marcharse.

Eso puede doler. Pero reconocer al otro como una persona independiente implica aceptar algo difícil: no podemos controlar completamente sus sentimientos.

Cuando tolerar esa incertidumbre resulta especialmente complicado, podemos intentar reducirla de distintas maneras:

  • buscar constantemente señales de interés;
  • necesitar respuestas inmediatas;
  • revisar repetidamente conversaciones;
  • interpretar silencios o pequeños cambios;
  • compararnos con otras personas;
  • necesitar garantías continuas sobre la relación.

Paradójicamente, cuanto más intentamos conseguir una seguridad absoluta, más pendientes podemos terminar estando de cualquier señal que indique que podríamos perder la relación.

¿Los celos son una demostración de amor?

Los celos suelen interpretarse culturalmente como una demostración de cuánto queremos a alguien. Sin embargo, pueden estar relacionados con procesos muy diferentes.

A veces aparecen ante una amenaza real para una relación. En otras ocasiones pueden tener más que ver con el miedo a ser sustituidos, la comparación, la inseguridad o experiencias anteriores de rechazo.

Sentir celos tampoco es lo mismo que actuar desde ellos.

Una emoción puede aparecer sin que necesariamente tengamos que convertirla en vigilancia, presión o control sobre nuestra pareja.

De hecho, algunas conductas que pueden llegar a normalizarse dentro de las relaciones —como controlar el móvil, las redes sociales, las amistades o la localización de la pareja— no deberían confundirse con muestras de afecto. El Ministerio de Sanidad ofrece información sobre conductas de control dentro de las relaciones.

Por eso puede resultar útil cambiar la pregunta:

“¿Puedo confiar en mi pareja?”

por otra algo más amplia:

“¿Qué me ocurre cuando siento que la otra persona podría dejar de elegirme?”

Amar implica aceptar algo incómodo: no podemos poseer al otro

Probablemente una de las ideas más interesantes que permite explorar Obsession es precisamente la diferencia entre conseguir a alguien y construir una relación con alguien.

Una relación necesita reciprocidad.

Podemos acercarnos, expresar lo que sentimos, mostrarnos vulnerables, cuidar un vínculo e intentar construir algo juntos.

Lo que no podemos fabricar es el deseo del otro.

Aceptarlo supone tolerar cierta incertidumbre: la persona que queremos continúa siendo libre para elegirnos.

Y precisamente por eso que nos elija tiene valor.

Cuando intentamos eliminar completamente esa libertad mediante el control, la vigilancia, la presión emocional o la necesidad constante de confirmación, podemos conseguir aparentemente más seguridad, pero perdemos una parte esencial de la relación.

Ser elegido no es lo mismo que conseguir que alguien no pueda marcharse.

¿Por qué repetimos relaciones que nos hacen sufrir?

En ocasiones podemos reconocer que una relación nos genera sufrimiento y, aun así, sentir enormes dificultades para alejarnos.

Decir simplemente “esa relación no te conviene, déjala” puede quedarse corto para comprender qué está ocurriendo.

Puede resultar más interesante preguntarnos:

  • ¿Qué representa esta relación para mí?
  • ¿Qué ocurre cuando siento que alguien puede marcharse?
  • ¿Qué necesito recibir del otro para poder sentirme seguro?
  • ¿Qué parte de mi propio valor estoy dejando en manos de esa persona?

En terapia psicológica podemos explorar estos patrones sin reducirlos únicamente a una etiqueta. Comprender cómo nos relacionamos, qué esperamos de los demás y qué sucede cuando aparece el miedo al rechazo puede permitirnos construir formas diferentes de vincularnos.

Si este tipo de dificultades aparecen de forma repetida en tus relaciones, puedes conocer más sobre mi forma de trabajar en terapia psicológica para adultos en Las Rozas.

Cuando el malestar se relaciona especialmente con emociones muy intensas, miedo al abandono, impulsividad o relaciones que cambian rápidamente, también puedes consultar la página sobre regulación emocional y dificultades en las relaciones.

Una relación no debería demostrar cuánto valemos

Quizá una de las reflexiones que podemos extraer de Obsession es que el deseo de ser queridos puede transformarse cuando depositamos demasiado de nosotros mismos en la respuesta de otra persona.

Es humano querer gustar. Es humano fantasear. Es humano sentir celos, miedo al rechazo o tristeza cuando alguien no nos corresponde.

El problema no está necesariamente en sentir esas emociones.

La cuestión es qué hacemos con ellas.

Podemos intentar controlar al otro para no sentir miedo. Podemos perseguir su aprobación para sentir que valemos. O podemos intentar comprender por qué la posibilidad de perder ese vínculo resulta tan amenazante para nosotros.

La terapia psicológica puede ser un espacio para explorar nuestra manera de relacionarnos, comprender de dónde proceden determinados patrones y construir vínculos en los que podamos querer al otro sin dejar de mantener nuestro propio lugar.

Porque una relación puede ser una parte muy importante de nuestra vida.

Pero no debería convertirse en la prueba de cuánto valemos.

Preguntas frecuentes sobre idealización y rechazo

¿Es normal idealizar a alguien cuando nos enamoramos?

Sí. Al comienzo de una relación conocemos solamente una parte de la otra persona y es habitual completar aquello que todavía desconocemos con expectativas y deseos propios. Puede convertirse en un problema cuando mantenemos esa imagen idealizada a pesar de que la realidad de la relación muestra algo diferente.

¿Por qué duele tanto que alguien no nos corresponda?

El rechazo puede afectar a nuestra necesidad de pertenencia y a la forma en la que nos valoramos. Además, cuando habíamos imaginado una relación, no solamente tenemos que aceptar que esa persona no nos corresponde, sino también renunciar a las expectativas que habíamos construido alrededor de ella.

¿Sentir celos significa que existe dependencia emocional?

No necesariamente. Los celos son una emoción que puede aparecer en diferentes situaciones. Es importante observar su intensidad, frecuencia y, especialmente, qué hacemos cuando aparecen. Sentir celos no justifica controlar, vigilar o limitar la autonomía de otra persona.

¿Cuándo debería pedir ayuda psicológica?

Puede ser útil consultar con un profesional cuando el miedo al rechazo, los celos, la necesidad constante de confirmación o determinadas relaciones generan un sufrimiento significativo, se repiten con frecuencia o empiezan a interferir en otras áreas de nuestra vida.


Sobre la película: Obsession es una película de terror escrita y dirigida por Curry Barker. Puedes consultar la información oficial de Obsession en Focus Features.

Este contenido tiene carácter divulgativo y no sustituye una evaluación psicológica individual. Los conceptos psicológicos utilizados en el artículo sirven para reflexionar sobre los temas que plantea la ficción y no constituyen un diagnóstico de sus personajes.

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