Altas capacidades en adolescentes: autoestima y emociones

«Mi hijo tiene altas capacidades, pero últimamente no se siente bien».
«Siempre ha sacado buenas notas y ahora se bloquea».
«Le digo que es muy inteligente, pero parece que nunca es suficiente».
Las altas capacidades en adolescentes pueden despertar orgullo, expectativas y también dudas en las familias. Tener facilidad para aprender o comprender ideas complejas aporta recursos, pero no nos dice por sí solo cómo se siente un joven.
A veces, detrás de un buen expediente hay un adolescente que se siente solo, teme decepcionar o apenas encuentra algo que valorar de sí mismo fuera de los estudios.
Comprender esa experiencia supone interesarnos por cómo vive sus relaciones, qué significa para él equivocarse y qué necesita cuando algo no sale como esperaba.
¿Las altas capacidades implican dificultades emocionales?
Las altas capacidades no implican necesariamente ansiedad, baja autoestima o problemas para relacionarse.
La investigación no permite describir un único perfil emocional compartido por todos estos adolescentes ni afirmar que, por tener una elevada capacidad intelectual, sufran más ansiedad o depresión (Duplenne et al., 2024; Tourreix et al., 2023).
Cada joven tiene su historia, sus vínculos y sus necesidades. Cuando aparece malestar, conviene explorar qué está ocurriendo en su vida: las expectativas, la respuesta educativa que recibe y las experiencias con sus compañeros.
También necesitamos conocer cómo se trata a sí mismo. La identificación de las altas capacidades puede orientar sus necesidades educativas; escuchar su experiencia nos ayuda a comprender cómo está viviendo esta etapa.
Altas capacidades y autoestima: cuando las notas sostienen el propio valor
Imaginemos a un adolescente que lleva años escuchando que es muy inteligente y que llegará lejos. Disfruta aprendiendo y obtiene buenos resultados.
Sin embargo, poco a poco empieza a sentir que tiene que destacar para seguir siendo quien los demás esperan.
Un examen puede convertirse en una prueba sobre su identidad: «Si no lo hago bien, quizá no soy tan capaz», «Voy a decepcionarles», «Si no destaco en esto, ¿qué tengo de bueno?».
Cuando la autoestima depende casi exclusivamente del rendimiento, los resultados adquieren un peso excesivo. Los éxitos pueden aportar un alivio breve, mientras que los errores se viven como una amenaza al propio valor (Crocker y Wolfe, 2001).
Puede obtener buenas notas y seguir sintiéndose insuficiente. También puede empezar a rendir menos y vivirlo como si hubiera perdido aquello que lo hacía valioso.
En estas situaciones interesa conocer qué piensa y siente sobre sí mismo. Puedes ampliar esta mirada en la entrada sobre autoestima en adolescentes y señales de que algo no va bien.
Autoexigencia y perfeccionismo en adolescentes con altas capacidades
La autoexigencia puede pasar inadvertida cuando se expresa como responsabilidad o dedicación. La familia ve que estudia, cumple y obtiene resultados, pero quizá desconoce cuánto le cuesta sostenerlo.
El perfeccionismo puede aparecer cuando solo considera aceptable un resultado sin errores. La tarea empieza a sentirse como algo que tiene que hacer impecablemente para poder estar tranquilo consigo mismo.
Estas experiencias también pueden darse en adolescentes con distintas capacidades intelectuales. Para comprenderlas, necesitamos conocer qué significa equivocarse para ese joven.
Señales de que la exigencia está generando malestar
Algunas situaciones que merecen atención son:
- Repite o revisa una tarea durante mucho tiempo porque nunca la considera suficientemente buena.
- Renuncia a descansar o quedar con amigos por miedo a no preparar bastante un examen.
- Se habla con dureza cuando comete un error.
- Evita actividades nuevas si no puede asegurar que se le darán bien.
- Se bloquea al empezar porque siente que tiene que hacerlo perfecto.
Además del tiempo que dedica a estudiar, conviene observar qué ocurre cuando intenta parar: ¿puede descansar?, ¿siente culpa?, ¿teme que bajar el ritmo signifique decepcionar a alguien?
Qué preguntar cuando vive una nota como un fracaso
Después de sacar un ocho, quizá dice: «Soy un desastre». Responder «pero si es una nota buenísima» puede quedarse corto si lo que está sintiendo es vergüenza o miedo a decepcionar.
Podemos abrir otra conversación:
«Veo que te ha afectado mucho. ¿Qué significa para ti haber sacado esa nota?».
Esa pregunta ayuda a acercarnos al significado que tiene el resultado para él. En el blog también puedes leer sobre autoexigencia y ansiedad.
Altas capacidades y emociones: comprender lo que siente y poder manejarlo
Un adolescente puede explicar con mucha precisión por qué está triste y seguir necesitando compañía para atravesar esa tristeza.
Puede comprender que una discusión tiene varios puntos de vista y, en el momento del conflicto, sentirse desbordado.
La capacidad intelectual y las habilidades emocionales están relacionadas de formas complejas. La investigación sobre inteligencia emocional en personas con altas capacidades no justifica asumir una carencia emocional por su capacidad intelectual (Ogurlu, 2021).
En la vida cotidiana, conviene conocer cómo se maneja ese joven concreto:
- ¿Puede pedir ayuda cuando algo le preocupa?
- ¿Reconoce cuándo está saturado?
- ¿Consigue expresar lo que necesita?
- ¿Qué hace cuando se siente rechazado?
Explicar lo que le pasa es un recurso valioso. También necesita experiencias en las que pueda sentirse escuchado, acompañado y aceptado cuando no tiene una solución.
Cómo acompañar a un adolescente con altas capacidades y baja autoestima
Interesarse por su vida más allá del rendimiento
Podemos preguntarle qué disfruta, con quién se siente cómodo, qué le preocupa o qué le gustaría hacer aunque no se le dé especialmente bien.
Compartir tiempo sin evaluar resultados ayuda a dar espacio a otras partes de su identidad: sus intereses, su humor, sus relaciones y aquello que todavía está descubriendo.
Escuchar antes de tranquilizar
Frases como «con lo inteligente que eres, no tienes por qué preocuparte» pueden dejarlo sin espacio para explicar su experiencia.
Podemos empezar por algo más abierto:
«Parece que estás sintiendo mucha presión. ¿Qué es lo que más te preocupa?».
Escuchar permite conocer el problema antes de buscar una respuesta.
Revisar qué expectativas le estamos transmitiendo
El orgullo por sus capacidades puede convivir con expectativas difíciles de sostener.
Expresiones como «tú puedes con todo» o «sería una pena que desaprovecharas tu potencial» pueden vivirse como una obligación de destacar siempre.
Conviene transmitir que el afecto permanece cuando necesita ayuda, cambia de intereses o no alcanza un resultado.
Los estudios sobre afecto parental condicionado señalan costes emocionales asociados a percibir que la aprobación depende del cumplimiento de determinadas expectativas (Assor et al., 2004).
Esto invita a revisar los mensajes cotidianos, sin atribuir toda la dificultad a la familia.
Cuidar el descanso, las relaciones y la respuesta educativa
Aprender y afrontar retos adecuados puede ser estimulante. También necesita dormir, descansar, mantener relaciones y disponer de tiempo sin un objetivo de rendimiento.
Si expresa aburrimiento, falta de reto o dificultades en el instituto, puede ser útil hablar con el equipo educativo y revisar sus necesidades.
Ese apoyo puede convivir con la atención a su bienestar emocional. Si empieza a alejarse de sus amigos, puedes consultar la entrada sobre cómo ayudar cuando un hijo adolescente se aísla.
¿Cuándo buscar ayuda por el malestar emocional?
Conviene valorar ayuda cuando el malestar persiste o empieza a afectar al descanso, los estudios, las relaciones o la vida familiar.
También cuando el miedo al error, la autocrítica o la presión por rendir ocupan cada vez más espacio.
No hace falta esperar a que bajen las notas. Un buen rendimiento puede convivir con sufrimiento.
En terapia podemos explorar qué le está ocurriendo, cómo se ha construido su valoración personal y qué situaciones lo desbordan.
El trabajo con la familia puede ayudar a comprender sus reacciones y encontrar formas de acompañarlo que tengan en cuenta sus necesidades.
Preguntas frecuentes sobre altas capacidades, autoestima y emociones
¿Un adolescente con altas capacidades puede tener baja autoestima?
Sí. Tener altas capacidades puede convivir con baja autoestima. Conviene explorar cómo se valora el adolescente, qué ocurre cuando se equivoca y si siente que necesita destacar para ser aceptado. La capacidad intelectual, por sí sola, no permite conocer su bienestar emocional.
¿Las altas capacidades causan ansiedad?
No puede afirmarse que las altas capacidades causen ansiedad. La investigación no permite atribuir un mayor malestar a la capacidad intelectual por sí sola. Si aparece ansiedad, es necesario valorar la situación individual, las expectativas, las relaciones y otros factores que puedan estar influyendo.
¿Qué relación hay entre perfeccionismo y altas capacidades?
El perfeccionismo puede aparecer en adolescentes con altas capacidades, pero no debe darse por supuesto. Merece atención cuando el miedo al error, la autocrítica o la necesidad de hacer todo perfectamente dificultan el descanso, los estudios o las relaciones.
¿Cómo ayudar a un adolescente con altas capacidades y baja autoestima?
Escucha cómo vive las dificultades, interésate por su vida más allá de las notas y revisa las expectativas que recibe. Ayúdale a cuidar el descanso y las relaciones, y a sentirse aceptado cuando se equivoca. Si el malestar persiste o limita su vida, conviene valorar ayuda profesional.
¿Necesita terapia por tener altas capacidades?
Tener altas capacidades, por sí solo, no es un motivo para necesitar terapia. La ayuda psicológica puede ser útil cuando existe malestar persistente, baja autoestima, miedo intenso al error o dificultades emocionales que afectan a la vida cotidiana.
Un primer encuentro para comprender qué le está pasando
Me gustaría que un adolescente pudiera sentirse valioso cuando aprende deprisa y cuando necesita tiempo, cuando consigue algo y cuando se equivoca. Que encontrara motivos para apreciarse más allá de aquello que hace bien.
En TICABA Psicología acompaño dificultades de autoestima, autoexigencia, regulación emocional y relaciones. Puedes conocer mi forma de trabajar como psicólogo para adolescentes en Las Rozas.
La consulta se realiza de forma presencial en Las Rozas y también online. Si vives en Majadahonda, Pozuelo o en otra zona del noroeste de Madrid, podemos valorar qué modalidad se adapta mejor a vuestra situación.
¿Te preocupa la presión que siente tu hijo o cómo se está valorando?
Puedes contactar conmigo para contarme brevemente qué está ocurriendo y orientar un primer encuentro.
Referencias bibliográficas
- Assor, A., Roth, G., y Deci, E. L. (2004). The emotional costs of parents’ conditional regard: A self-determination theory analysis. Journal of Personality, 72(1), 47–88. DOI.
- Crocker, J., y Wolfe, C. T. (2001). Contingencies of self-worth. Psychological Review, 108(3), 593–623. DOI.
- Duplenne, L., Bourdin, B., Fernandez, D. N., Blondelle, G., y Aubry, A. (2024). Anxiety and depression in gifted individuals: A systematic and meta-analytic review. Gifted Child Quarterly, 68(1), 65–83. DOI.
- Ogurlu, U. (2021). A meta-analytic review of emotional intelligence in gifted individuals: A multilevel analysis. Personality and Individual Differences, 171, 110503. DOI.
- Tourreix, E., Besançon, M., y Gonthier, C. (2023). Non-cognitive specificities of intellectually gifted children and adolescents: A systematic review of the literature. Journal of Intelligence, 11(7), 141. DOI.
