Stranger Things y el malestar emocional

Stranger Things y la ansiedad: una mirada psicológica

Ilustración del libro El curioso incidente del perro a medianoche, utilizada como metáfora de la neurodiversidad

Cuando el miedo se convierte en identidad

Muchas personas llegan a terapia con una sensación difícil de explicar.
No siempre es tristeza, ni ansiedad clara. A veces es algo más difuso: miedo constante, desconexión, una sensación de estar “raro”, distinto, fuera de lugar.

La serie Stranger Things conecta con tanta gente porque habla precisamente de eso. No solo de monstruos o de mundos paralelos, sino de lo que ocurre cuando el miedo deja de ser una emoción puntual y empieza a organizar la identidad.

En consulta psicológica aparece algo parecido con frecuencia. Personas que ya no solo sienten miedo, sino que viven desde el miedo.

En Stranger Things, el Mundo del Revés no es un lugar al que se entra voluntariamente. Se cuela, invade, contamina lo cotidiano. Lo que antes era familiar empieza a sentirse amenazante.

Algo muy similar ocurre en muchos procesos de malestar emocional. El miedo, la ansiedad o la sensación de amenaza dejan de estar ligadas a una situación concreta y pasan a teñir toda la experiencia.

Cuando esto ocurre, la persona ya no se pregunta solo “qué me pasa”, sino “qué soy”. Empiezan a aparecer pensamientos del tipo: soy débilsoy raroalgo en mí no funciona.

En terapia psicológica, uno de los primeros trabajos consiste en separar a la persona de aquello que le ocurre. El miedo no es la identidad. La ansiedad no define a quien la sufre. El malestar no es un defecto personal.

En Stranger Things, los personajes que logran salir adelante no son los más fuertes ni los más valientes, sino los que no se quedan solos con lo que les pasa. Los vínculos funcionan como anclajes con la realidad compartida.

En psicoterapia ocurre algo parecido. El proceso terapéutico no consiste en eliminar el miedo de golpe, sino en poder pensarloponerle palabras y entender de dónde viene,  como ocurre en el trabajo terapéutico que realizo en consulta. Cuando algo se puede mentalizar, pierde parte de su poder.

El problema no es sentir miedo. El problema es cuando el miedo se convierte en el único marco desde el que uno se explica a sí mismo y al mundo.

Por eso, muchas personas no llegan a terapia para “arreglarse”, sino para entender qué les está pasando. Y en ese movimiento, poco a poco, el Mundo del Revés empieza a dejar de ocuparlo todo.

La terapia psicológica no promete finales épicos ni soluciones inmediatas.
Ofrece un espacio para recuperar perspectiva, diferenciar emoción e identidad y volver a habitar la realidad con algo más de seguridad.

No se trata de vencer al monstruo.
Se trata de dejar de vivir como si uno lo fuera.

Si sientes que el miedo o la ansiedad están ocupando demasiado espacio en tu vida y necesitas un lugar para pensarlo con calma, puedes contactar conmigo aquí.

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